Mapa energético del cuerpo

H ay un momento —a veces sutil, a veces muy evidente— en el que el cuerpo deja de fluir.
No porque esté roto, sino porque aprendió a protegerse.

En el trabajo corporal consciente, especialmente desde la sexualidad integrativa, el tantra y el masaje tántrico, entendemos el cuerpo como un mapa vivo de energía, memoria y experiencia. La energía vital —llámala prana, pulsión, impulso o simplemente vida— no aparece de la nada: asciende. Y cuando algo interrumpe ese movimiento, el cuerpo habla… en forma de tensión, bloqueo, desconexión o dificultad para sentir placer.

Este artículo es una invitación a recorrer ese mapa: de la raíz a la corona, observando dónde solemos bloquear la energía y, sobre todo, cómo empezar a transmutarla desde el cuerpo y la respiración.

En mi formación en sexualidad tántrica, concretamente en el módulo Sanando al Sanador de la Escuela Verma Kalavati, algo quedó muy claro: el cuerpo no bloquea por error, bloquea por protección.

Cada centro energético guarda una memoria somática, emociones bloqueadas o energía estancada. No como una idea mental, sino como una sensación aprendida:

  • un vientre que se contrae para no sentir

  • un diafragma rígido para contener la emoción

  • un pecho que se cierra tras una pérdida

  • una garganta que no se abre porque hablar no fue seguro

Desde el yoga —especialmente desde el Hatha Yoga tradicional— aprendemos que la columna es el eje y la base está en el enraizamiento a través de los pies. Desde ahí, la respiración, el movimiento y la atención permiten que la energía vuelva a circular.

Pero cuando hay tensión crónica, el cuerpo necesita algo más que posturas:
necesita presencia, respiración, movimiento, contacto consciente… para una regulación del sistema nervioso.

Raíz: seguridad, sostén y pertenencia

Vientre y pelvis: sentir sin culpa

Diafragma y plexo solar: el gran umbral

Corazón: sentir sin cerrarse

Garganta y cuello: la voz retenida

Transmutar no es forzar

En tantra, transmutar energía no significa subirla “hacia arriba” a toda costa.
Significa escuchar dónde se detiene y por qué.

El masaje tántrico integrativo no busca desbloquear, sino crear las condiciones para que el cuerpo haga lo que ya sabe hacer: autorregularse, abrirse, sentir.

Y cuando eso ocurre, la energía vuelve a moverse. No como una explosión, sino como un regreso a casa.

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