
El punto en el que todo empezó a cambiar
Acompaño procesos de transformación personal y profesional a través del cuerpo, la presencia y la escucha profunda.
Durante muchos años viví desde la mente. Pensando, complaciendo, organizando, resolviendo, sosteniendo lo externo.
Por fuera todo funcionaba. Por dentro, algo se iba apagando poco a poco. Estaba viviendo bajo las expectativas de lo que se esperaba de mí en gran parte.
Todo empezó con una situación personal que me llevó a ver mucha oscuridad en mí.
Junto con una sensación persistente de desconexión. De estar presente en la vida… pero ausente de mí.
Al iniciarme en un proceso de terapia, entendí que no podía seguir viviendo así. Que no se trataba de hacer más, sino de sentir más. Y que el cuerpo, al que había ignorado durante tanto tiempo, tenía mucho que decir.
Volver al cuerpo fue volver a mí
Me formé en medios de comunicación y trabajé durante más de 17 años en marketing digital, liderando proyectos, estrategias en el ámbito industrial. Era un camino sólido, reconocido, y desde fuera todo parecía encajar.
El verdadero cambio llegó cuando empecé a mirar hacia dentro y a permitir que el cuerpo tuviera un lugar. Entre 2021 y 2023 me formé en Sexualidad Integrativa en el Espai TCI, un proceso que supuso una apertura radical: a sentir, a poner límites, a reconocer deseos, memorias y emociones que nunca antes habían tenido espacio.
También decidí formarme como profesora de Hatha Yoga para comprender en profundidad cómo funciona el cuerpo, la respiración, el sistema nervioso y la relación entre presencia, movimiento y conciencia. La filosofía yóguica me dio un marco desde el que empezar a habitarme de otra manera.
Fue entonces cuando algo se ordenó dentro de mí: entendí que el cuerpo no es un obstáculo que hay que corregir, sino un lugar desde el que vivir con más verdad.
El tacto, la presencia y una nueva vocación
Ese camino me llevó, de forma natural, a la formación en masaje tántrico y cura sexual, de la mano de Verma Kalavati, a quien reconozco como mi maestra en Tantra y Sexualidad Tántrica. A través del tacto consciente, la respiración y la presencia, encontré una forma de acompañar profundamente respetuosa, no invasiva y muy afinada al ritmo de cada persona.
Hoy sé que mi propósito no es “hacer” desde la técnica, sino acompañar procesos corporales, integrativos y sexuales desde la escucha, la sensibilidad y la presencia real. Crear espacios donde el cuerpo pueda relajarse, confiar y expresarse sin exigencias ni juicios.
En este momento, y como parte natural de este recorrido, tengo la intención de seguir profundizando y formarme como entrenadora de sexualidad tántrica el próximo año, consolidando una vocación que no nació de un plan, sino de una experiencia vivida.
Acompaño procesos de reconexión corporal a través del tacto consciente, la respiración y la presencia.
Escucha activa
Acompaño procesos desde una escucha profunda del cuerpo, la respiración y lo que emerge en el momento presente.
Presencia
Estar presente es la base de mi acompañamiento: sin prisas, sin exigencias y sin objetivos impuestos.
Ritmo propio
Cada persona y cada cuerpo tienen su tiempo. El proceso se adapta a tu momento vital y emocional.
El cuerpo como guía
El cuerpo es una vía directa de información, memoria y transformación cuando se le da espacio para expresarse.
Espacio seguro
Creo espacios de acompañamiento donde puedes explorar, sentir y abrirte desde la seguridad y el respeto.
La transformación sucede
Cuando hay presencia y escucha, el cambio no se fuerza: emerge de forma natural y sostenida.
Trabajo en colaboración con profesionales
En algunos procesos, el cuerpo necesita un espacio distinto —y complementario— al de la palabra.
Por eso, parte de mi trabajo se desarrolla en colaboración con psicólogas, sexólogas y terapeutas, cuando existe una indicación clara de que el acompañamiento corporal puede aportar soporte al proceso terapéutico.
Este acompañamiento no sustituye la terapia psicológica, sino que la complementa desde lo corporal, respetando siempre el encuadre, los límites y los tiempos del proceso.
Espacios para volver al cuerpo, al sentir y a la presencia
Acompaño procesos de reconexión corporal a través del tacto consciente, la respiración y la presencia.
Cada servicio es una puerta distinta para volver al cuerpo, regular el sistema nervioso y abrir espacio al sentir, siempre desde el respeto, la escucha y el consentimiento.
Un camino que sigue
desplegándose
Todo lo que ofrezco hoy nace de un recorrido personal y profesional profundo.
He transitado mundos muy distintos —la exigencia, la estructura, el hacer constante— y también el silencio, la vulnerabilidad y el sentir.
Ese cruce es lo que define mi manera de acompañar:
presencia con claridad, profundidad con pies en la tierra, sensibilidad sin perder dirección.
Trabajo con el cuerpo porque ahí se revela lo que la mente no siempre puede nombrar.
Porque ahí habitan memorias, emociones y verdades que esperan ser reconocidas.
Si algo de esto resuena contigo
Quizá no sepas exactamente qué estás buscando.
Solo sabes que algo en ti pide un cambio.
Si es así, este espacio es para ti.
Aquí no hay prisa.
No hay exigencia.
Solo un acompañamiento honesto para volver a sentirte en casa en tu propio cuerpo.




